
No abro ChatGPT desde hace semanas.
Y no porque haya dejado de usar IA. Todo lo contrario. Es porque encontré algo que funciona mejor para cómo trabajo yo.
Se llama Claude Cowork. Y voy a contarte por qué me he pasado, qué hago con él, y cómo puedes replicarlo tú.
Dame unos minutos.
Si conoces a alguien que siga peleándose con ChatGPT todos los días, reenvíale este email. Te lo agradecerá.
#1. Sigue instrucciones de verdad
Este es el problema con ChatGPT.
Le das un prompt detallado. 500 palabras de contexto. Requisitos específicos. Formato, estructura, cosas que quieres y cosas que no — instrucciones claras y específicas que simplemente decide ignorar.
Ignora la mitad.
Se lo recuerdas. Se disculpa. Y luego ignora la otra mitad. Y no soy el único que lo nota — los foros de OpenAI están llenos de reportes como este.
Con Claude Cowork, le subo mi perfil de voz. Más de 2.000 palabras con cómo escribo, qué odio, qué frases no uso jamás, qué estructuras prefiero. Le subo mis reglas de copywriting. Mis documentos de referencia.
Lo lee todo. Lo sigue todo.
Cuando escribo con Claude Cowork, el resultado suena a mí. No a "IA intentando sonar como yo." A mí. Y las comparativas directas entre Claude y ChatGPT son claras: para escritura, Claude gana.
¿Por qué importa esto? Porque la calidad de lo que sacas depende de cuánto contexto puedas darle. Si la IA ignora tu contexto, estás atrapado con resultados genéricos. Para siempre.
#2. Se acabó el bucle infinito
¿Conoces la sensación?
Llevas 45 minutos con una tarea compleja. ChatGPT empieza a repetirse. Se contradice. Se queda atrapado en un bucle donde se disculpa y te escupe el mismo resultado mal hecho — como si empezara de cero cada vez, olvidando todo lo que ya habíamos trabajado.
Abres un chat nuevo. Vuelves a darle todo el contexto. O directamente lo dejas. Las conversaciones largas se convierten en una pesadilla de rendimiento y contexto perdido.
Yo he tenido sesiones de más de 2 horas en Claude Cowork. Revisiones, cambios de dirección, idas y vueltas constantes. Y no pierde el hilo.
Pero lo que más me flipa es esto: cuando ve que no estoy contento con lo que me da, me lanza un formulario para preguntarme qué quiero cambiar. La IA me está prompteando a mí.
Te cuento esto porque cambia completamente lo que puedes hacer. Si tu IA se rompe a los 20 minutos, solo puedes hacer tareas pequeñas. Eso es un techo. Y con Claude Cowork ese techo desaparece.
#3. No tener memoria es una ventaja
Sí. Esto es una feature, no un bug.
ChatGPT recuerda tus conversaciones pasadas. Suena útil.
Pero crea un sobreajuste.
Se esfuerza demasiado en encajar con lo que dijiste la semana pasada. Hace suposiciones basadas en contexto antiguo que ya no aplica. Se adapta tanto a lo que cree que quieres que acaba siendo peor. La memoria de ChatGPT mezcla contextos de formas que nadie pidió — hay usuarios reportando que memorias de una conversación aparecen en otra completamente diferente.
Claude Cowork empieza de cero cada vez.
Sin equipaje. Sin suposiciones de hace tres semanas.
Si quiero que sepa algo, le doy ese contexto yo. En esta conversación. Para esta tarea. Con mis archivos markdown de apoyo.
Yo decido qué importa. No un algoritmo adivinando con una conversación que ni recuerdo.
¿Sería genial una IA que supiera exactamente cuándo tirar de información pasada? Claro. Pero no funciona así. Y en vez de pelear contra eso, mejor usar la IA como funciona mejor: controlando tú todo el contexto antes de empezar.
¿Estás harto de presentarte cada vez? Crea un archivo markdown con todo sobre ti y súbelo al inicio de cada conversación. Problema resuelto.
#4. Crea archivos de verdad, no solo texto
Esta es la gorda.
ChatGPT te da texto. Lo copias. Lo pegas en otra herramienta. Lo formateas tú.
Cada. Puta. Vez.
Claude Cowork crea los archivos reales. Y Cowork no es otro chatbot — es un agente que trabaja directamente en tu escritorio.
Le pido una presentación. Me da slides. Slides de verdad.
Le pido una hoja de cálculo. Me da un Excel con fórmulas funcionando.
Le pido un documento. Me da un Word formateado y listo.
Los archivos aparecen en mi carpeta. Los abro. Están hechos.
No es "texto que luego tú conviertes en algo útil". Es el archivo final. Listo para usar, listo para enviar.
#5. Es proactivo de verdad
Hay una diferencia que parece sutil pero cambia todo.
Le pides algo a ChatGPT y te explica cómo hacerlo. Te da los pasos. Te dice "podrías hacer esto y luego aquello". Tío, no te he pedido una clase. Te he pedido que lo hagas.
Claude Cowork lo hace.
¿Convertir un archivo? Lo convierte. ¿Transformar datos de un formato a otro? Lo transforma. No te pide permiso ni te da un tutorial. Ve que puede hacerlo y lo hace.
Me parece maravilloso. Esa proactividad marca la diferencia entre una IA que te asiste y una IA que trabaja contigo. Ese cambio mental de "asistente" a "compañero de trabajo" es real.
Caso 1: Clonar una presentación en minutos
Necesitaba una presentación con los datos de mi newsletter. Tenía una de referencia que me gustaba — el formato, la estructura, la longitud.
Le di esa presentación a Claude Cowork. Le di mis colores oficiales. Le di mis datos.
Me devolvió la presentación replicada. Con mi branding. Con mis números. Lista.
No abrí PowerPoint. No ajusté fuentes ni colores a mano.
Pero lo mejor no es que fue rápido. Lo mejor es que trabaja de forma autónoma. Una vez que tiene la información necesaria, se pone a ello. No te para cada dos segundos con "¿quieres esto? ¿prefieres lo otro?". Lo hace.
¿Y tú mientras? Haciendo otra cosa.
Me da igual si tarda un minuto o diez. Porque no tengo que estar detrás de él. Eso es trabajar con una IA, no para una IA.
Caso 2: De libro a audiolibro, sin editar un solo audio
Estaba convirtiendo mi libro a formato audio. Generé cada capítulo por separado con ElevenLabs — y no soy el único: autores independientes ya están produciendo audiolibros completos con ElevenLabs por menos de $200.
El resultado: un montón de archivos de audio sueltos. Cada uno un capítulo.
Le di el mismo prompt con los mismos archivos a ChatGPT. ¿Sabes qué hizo? Explicarme cómo podía hacerlo yo. "Puedes usar este programa, o si no esta otra opción, o también podrías descargar tal cosa..." Opción A, opción B, opción C. Mucha palabrería.
¿Sabes qué hizo Claude Cowork? Me dijo "esto se hace así, espera, lo hago."
Y lo hizo.
Tardó como 20-30 minutos. Te soy honesto, ya pensaba que no iba a ser capaz. Pero cuando descargué el archivo final y vi que funcionaba — que había juntado todos los audios, los había convertido al formato necesario para subirlo a la plataforma, y me había pedido hasta una imagen para la portada del audiolibro — me quedé alucinado. Y ahora puedes distribuir esos audiolibros directamente en Spotify.
No busqué programas. No seguí tutoriales. No abrí un editor de audio.
Le di los archivos y me resolvió la vida.
Caso 3: Extraer mi voz para que la IA escriba como yo
Este es el que más me ha cambiado la forma de trabajar.
Cuando la gente piensa en replicar su voz con IA, lo que suele hacer es darle un montón de textos suyos y decirle "extrae mi voz". Es la forma típica. Y es vaga. Hay un método específico para que la IA aprenda a escribir como tú que funciona mucho mejor.
Yo tengo una forma mucho mejor.
Un prompt que hace que Claude Cowork te vaya haciendo preguntas. Te va conociendo. Cómo escribes, qué odias, qué estructuras usas, qué tono tienes. Pregunta tras pregunta, va construyendo tu perfil de voz.
El resultado: un documento de más de 2.000 palabras que describe exactamente cómo me expreso. Y ahora, cada vez que le pido que escriba algo, le subo ese archivo. El resultado suena a mí. No a IA. A mí. Claude puede clonar tu estilo de escritura con una facilidad que da un poco de miedo.
¿Y sabes por qué esto en ChatGPT no funciona igual? Porque la conversación es larga. Muy larga. Y ChatGPT pierde el contexto a mitad de camino. Claude Cowork lo mantiene de puta madre, por muy larga que sea la sesión.
En un próximo post te voy a enseñar paso a paso cómo lo hice. Creo que es una de las cosas más útiles que puedes hacer con IA ahora mismo.
Claude Cowork no es perfecto.
No lo es. Nada lo es.
Pero ha cambiado cómo trabajo más que cualquier herramienta desde que apareció ChatGPT.
Y aquí va una reflexión que creo que es importante.
Ya no se trata de quién tiene el modelo más potente. No estamos esperando al siguiente GPT-6, a más parámetros, más benchmarks. La carrera ya no es solo por el modelo. Es por lo que construyes encima de él. Y los modelos se están comoditizando — la ventaja real está en el producto.
Y eso es lo que ha hecho Anthropic con Cowork. Han cogido un modelo potente como Opus 4.6 y le han dado superpoderes: crear archivos, ser proactivo, conectarse con tus herramientas, trabajar de forma autónoma. Eso no es potencia del modelo. Es ingeniería de producto. El modelo ya no es la ventaja competitiva — lo es la integración con tu flujo de trabajo.
El modelo solo está bien. Lo que lo hace extraordinario es todo lo que le dejan hacer.
Y no me importa si mañana ChatGPT saca su propio Cowork, o si Gemini se integra mejor con Google Drive. Lo que aprendes aquí lo aplicas a cualquier IA que venga después. Esto es una forma de trabajar, no una herramienta concreta. La cuota de mercado de ChatGPT cayó del 86% al 64% en un año — algo está cambiando.
Cuando estés listo para dar el siguiente paso
La IA no te va a reemplazar. Te va a reemplazar alguien que sepa usarla. Este curso gratuito de 5 días te enseña lo esencial: prompts efectivos, fundamentos de automatización, y cuándo los agentes son mejores que los workflows. ¿Listo para subir de nivel?
