Bienvenido de vuelta, Pionero.

El viernes te conté que había llegado GPT-6 Astra. Hoy vamos a ponerlo a currar.

Porque cambiar de modelo y seguir escribiendo «analiza esto» suele acabar igual: una respuesta larguísima, cuatro obviedades y tú pensando «vale, ¿y ahora qué coño hago?».

OpenAI señala que Astra puede preguntar más de lo que esperas y extenderse demasiado al escribir. Puedes indicarle cómo quieres que se comporte.

Te llevas seis cambios concretos y textos que puedes copiar hoy.

Primero: dónde abrirlo

Para seguir esta guía, abre la aplicación de ChatGPT para ordenador, entra en Work o Codex y selecciona GPT-6 Astra cuando aparezca en tu cuenta. El acceso del plan, cualquier plan de pago (salvo Go), tiene acceso.

Work es una entrada cómoda para documentos y tareas de oficina. No necesitas programar para probar los ejemplos que veremos.

Si puedes elegir cuánto esfuerzo dedica a razonar, yo empezaría con Medium. Es un punto de partida, no una regla de que siempre sea mejor. Si se atasca en una tarea difícil, prueba un nivel superior y compara el resultado.

Para que use ratón y teclado, además, activa Plugins → Computer Use y los permisos que solicite. En Windows usa el escritorio visible; en Mac puede trabajar en segundo plano. Los ejemplos con archivos adjuntos no requieren que le entregues el control de la pantalla.

1. Pídele el entregable, no «ayuda»

«Ayúdame a comparar estos presupuestos» deja demasiadas salidas posibles. Puede darte un resumen precioso y no decirte dónde está la diferencia que importa.

Prueba esto con tres presupuestos que estés valorando:

«Compara los tres presupuestos adjuntos. Entrega una tabla con: precio inicial, cuotas recurrentes, coste del primer año, qué incluye, qué queda fuera y plazo de entrega. Separa los importes con y sin impuestos. Donde falte un dato, escribe “no indicado”. Cita el archivo y la página de cada importe. Termina con las tres preguntas que debería hacer antes de elegir».

Ahora tienes una tabla para decidir y preguntas para el proveedor. Además, puede aparecer algo que un resumen tapa: la oferta de entrada más barata lleva una cuota mensual que no habías sumado.

No hace falta añadir «piensa paso a paso». Hace falta decir qué quieres tener al terminar.

2. Elige cuándo quieres que te pregunte

Hay dos situaciones distintas.

Si aún no tienes clara la idea:

«Quiero preparar una formación sobre IA para mi equipo. Antes de proponer contenidos, pregúntame qué tareas hacen, qué saben ya, cuánto tiempo tenemos y qué deberían poder hacer al terminar».

Si el encargo ya está decidido:

«Convierte estas notas aprobadas en una sesión de 45 minutos. Decide el orden y los ejercicios. Pregúntame solo si falta información que cambie el objetivo o el público. Para el resto, toma decisiones razonables, termina el guion y anota tus supuestos al final».

La diferencia está en darle margen para resolver lo pequeño. No necesitas aprobar cada coma.

3. Ponle una etiqueta a cada archivo

Subes un PDF con información del producto, un email antiguo y una plantilla. Tú sabes para qué sirve cada uno. La IA no, salvo que se lo digas.

Es como dejarle tres carpetas a alguien en la mesa y decirle «toma, haz la propuesta».

Añade esto:

«Ficha del producto: fuente de características y precios. Email antiguo: referencia de tono, no de precios. Plantilla: estructura que debes respetar. Prepara la propuesta usando esas funciones. Si dos archivos se contradicen, señala dónde y pregúntame antes de decidir qué dato es correcto».

4. «Escribe natural» se queda corto

Dile qué significa natural en esa pieza. El lector, la extensión y qué tiene que entender.

Para responder a un cliente:

«Redacta dos opciones de respuesta de máximo 120 palabras cada una. Responde a su duda en la primera frase. Usa las fechas y los compromisos de mis notas sin cambiarlos. Tono cercano y directo, párrafos cortos, sin jerga ni frases de folleto. No envíes nada».

Para explicar algo tecnico difícil:

«Escribe para alguien que usa IA pero no programa. Explica cada término nuevo al aparecer. Usa un ejemplo de oficina y termina con una acción que pueda probar».

Es bastante más preciso que pedirle que «humanice» el texto y esperar el milagro.

5. Corrige el rumbo mientras trabaja

Si empieza a prepararte una presentación para informáticos y tu público son comerciales, puedes escribir una corrección mientras sigue trabajando:

«Cambio importante: el público es comercial y no tiene conocimientos técnicos. Conserva la estructura que ya sirve, sustituye los ejemplos de programación por situaciones de ventas y continúa hasta entregar la presentación».

No hace falta esperar a recibir veinte diapositivas equivocadas para empezar de cero. Esta capacidad de incorporar cambios durante el trabajo es una de las mejoras de Astra, escribe el prompt, envialo, y dale a botón que pone “Dirigir”.

6. Cambia «revísalo» por comprobaciones

Si le das una hoja de ventas, «revisa que esté bien» no dice qué debe mirar.

Especifica que significa que algo “este bien”:

«Antes de entregar: comprueba que la suma coincide con el archivo original, identifica pedidos repetidos por su número y confirma que el gráfico usa solo las fechas que te pedí. No borres posibles duplicados sin señalarlos. Guarda el archivo final con otro nombre, dime dónde está y enumera cualquier descuadre pendiente».

Esto orienta la revisión; no garantiza que detecte todo. Abre el archivo y contrasta los datos que condicionan tu decisión.

Extra: rescata un chat que se ha torcido

Cuando una conversación acumula cambios y empieza a dar vueltas, no tienes que repetirle tu vida desde el principio. Pídele:

«Prepara un resumen para continuar en un chat nuevo. Incluye el objetivo actual, decisiones aprobadas, restricciones, archivos necesarios, trabajo terminado y pendientes.».

Revisa ese resumen, pégalo en una conversación nueva y vuelve a adjuntar los archivos necesarios.

Eso es todo por hoy, nos vemos el viernes.

Pablo